Geográficamente, la costa peruana es un territorio árido y desértico. Sin embargo, en tiempos prehispánicos los antiguos limeños supieron hacer de este territorio un valle rico y fértil. Debido a que aprovecharon el potencial de los ríos Chillón, Rímac y Lurín mediante la construcción de canales, convirtieron esta región en uno de los valles más productivos del Perú Antiguo.